¡Viernes de salsa! Si no sabes, no te metas. Orquesta Yaré ¡la que toca como es!

 

La Orquesta Yaré, de la que el gran Meñique dijo: ¡la que toca como es! lleva 15 años en los escenarios panameños, haciendo bailar a todos los amantes de la buena salsa, la clásica, llamada salsa dura por los conocedores.  Les invito a disfrutar de este son montuno, de su más reciente producción “Sonaron los tambores’, dedicado a los grandes soneros y músicos legendarios del género.

 

“Dudo luego pienso, pienso luego ¿existo?”

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Aunque esta es la forma más divulgada de esta frase en nuestro idioma, la segunda parte debería traducirse  ‘pienso luego SOY’, como sucede en francés (idioma original de la misma) o en inglés.  ¿Por qué?  Porque la existencia no está definida por la capacidad de pensar.  Las piedras, el agua, la hierba, las nubes y miles de objetos inanimados que no piensan, existen. También hay mucha gente que existe, porque está, la vemos, se mueve, camina y habla, pero sus palabras nos hacen saber, sin lugar a dudas, que no piensan.

Pensar requiere esfuerzo, dedicación y tiempo, no es fácil y supone correr riesgos y asumir responsabilidades, que unos no pueden y otros no quieren asumir.  Pensar conlleva el riesgo de dudar y cuestionar lo que muchos consideran una certeza.  Pensar requiere el esfuerzo de investigar, sopesar y descomponer cada problema o planteamiento para, luego, dedicarnos a analizar y comprender los hallazgos.  Pensar nos responsabiliza de sacar conclusiones y tomar decisiones que, muchas veces, nos harán entrar en contradicción con quienes nos rodean.

Por eso vemos gente que obedece sin dudar, cree sin cuestionar, opina sin investigar, repite sin sopesar, saca conclusiones sin verificar, juzga sin comprender, decide sin analizar…gente resignada a llevar una existencia dictada por otros.  Esa gente existe, pero no piensa, le cree a cualquier charlatán que le haga promesas de tiempos mejores y, luego, responsabiliza a otros de sus problemas.

Esa gente existe, está, ocupa espacio, consume recursos, repite lo que otros quieren que diga, pero no piensa, no razona  ni toma decisiones informadas.

Pensar es gratis, pero cuesta.  Pensar cuesta, pero no tiene precio.

Mi foto de la semana: Acariciando las nubes.

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Luego de varios días grises, algunos con intensas lluvias, el miércoles volvió a brillar el sol en la ciudad de Panamá.  Tenía una cita médica cerca de casa y aproveché para ir caminando, pues la tarde estaba hermosa.  Para llegar a la clínica, tomo un atajo atravesando un estacionamiento que está  arbolado alrededor y, detrás de los árboles, sobresalen los altos edificios del área.  Este en particular, se alza sobre la parte más alta de su calle, lo que lo hace verse aún más prominente y, la perspectiva desde mi ubicación, da la impresión de que está por alcanzar las nubes.

¿Cuál es TU sueño?

jaime-handley-44725-unsplashPhoto by Jaime Handley on Unsplash

Hace unos años, cuando los foros eran la forma preferida de intercambio de opiniones en Internet, encontré uno que era parte del sitio web de una organizadora profesional.  En el mismo participaba una señora que tenía logros impresionantes, tanto en su vida personal como profesional, a pesar de tener dificultades para movilizarse, un trabajo de gran responsabilidad en un empresa Fortune 500, un esposo y estar, en ese momento, estudiando un doctorado.  Todos le preguntaban: ¿Cómo lo haces?  Ella respondía: soy organizada y planifico lo que debo hacer, junto con lo que quiero hacer para poder vivir mi sueño.

De más está decir que todos queríamos que nos explicara cómo hacerlo, como organizarnos para vivir nuestro sueño, aunque muchos ni siquiera teníamos claro, cuál era ese sueño.  Ese es el detalle, lograr entender cuál es nuestro sueño y confrontarlo con lo que se espera de nosotros.  A veces, es difícil descubrir qué es lo que, realmente, queremos, pues las obligaciones, responsabilidades, convenciones sociales y presiones familiares, muchas veces, no nos permiten buscar dentro de nosotros qué es eso que deseamos, por sobre todas las cosas.

Para descubrirlo, nos dijo, sólo necesitamos hacernos una pregunta:  Si no tuviera responsabilidades y contara con todo el dinero y tiempo necesario ¿qué haría?  ¡Piénsalo!  Descubre tu sueño, imagina como sería tu vida si lo logras y, después, busca la forma de hacerlo realidad.  Las oportunidades surgirán, pero sólo podrás aprovecharlas si estás preparado.

La raíz de todos los males.

Necesitas Poder, solo cuando quieres hacer algo dañino, de lo contrario, el Amor es suficiente para que todo se haga.

Leer el diario o ver los noticieros se ha convertido en una tortura para mí.  Leo sobre los casos de corrupción y, peor aún, de impunidad y se me amarga el día.  Gente que miente de forma descarada, abogados que se inventan interpretaciones de leyes para favorecer a su cliente, lo que a todas luces, demuestra que no es inocente.  La verdad es que ya la ética no existe.

Y no es sólo a nivel nacional, el mundo entero sufre por situaciones similares, provocadas por gente que, en su avidez de lograr ganancias y poder, son capaces de ignorar leyes o inventarse unas nuevas.  No importa el bien social, no importan las personas, sólo les importa el dinero.

Esto es como una epidemia que ha contagiado a muchos.  Hay gente dispuesta a hacer cualquier cosa para lograr obtener fama y dinero…fama, dinero y poder…influencias.  La gente quiere ser famosa porque cree que le da poder, pero ¿poder para qué? ¿Influencias para qué?

La codicia ha convertido el dinero en un fin, en lugar de un medio para vivir mejor.  En el mundo se ha propagado la creencia de que debes tener dinero, debes tener poder, debes tener influencia, a costa de lo que sea, para vivir al margen de la ley, impunemente.  En lo personal, no veo otro objetivo de tener influencias y poder, que hacer el mal a quien sea y no pagar por ello.

¿Acaso no saben que, algún día, en algún momento, pagarán lo que han hecho, ellos o sus hijos o sus nietos?  Su “darma” atraerá su “karma”.  Ninguna mala acción queda impune, de alguna manera, la vida cobra el mal que se hace y el bien que se ha hecho, no con premios ni castigos, sino con consecuencias.

Tal vez la codicia produzca dinero, pero el dinero no compra ni la felicidad ni una conciencia tranquila.

Mi foto de la semana: amanecer citadino.

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No soy muy madrugadora pero, ocasionalmente, me levanto temprano y la vida me recompensa con un hermoso amanecer, como este de ayer.  Eran las 5:45 a.m. y al pasar hacia la cocina para poner el café, miré por la ventana del comedor y vi este espectáculo.  El café podía esperar, tenía que aprovechar la oportunidad y captar la imagen antes de que escapara.