Disfrutando del jazz un sábado en la noche.

fullsizeoutput_245eLa música es el alma de los pueblos, dice una cita que siempre me ha gustado, y Panamá tiene un alma con diversidad de géneros musicales.  Además de nuestra música folklórica y típica, nuestra posición geográfica nos ha expuesto a las influencias musicales de medio mundo y el jazz es uno de los géneros que se han cultivado en esta tierra desde los inicios del mismo.

El jazz ha tenido muchos grandes exponentes panameños, como Luis Russell uno de los pioneros del jazz de Nueva Orleans, Carlos Garnett y Mauricio Smith con brillantes carreras musicales en los Estados Unidos, los maestros Víctor Boa y Clarence Martin quienes junto a la diva Violeta Green constituyeron el núcleo del movimiento panameño denominado Tambo-jazz, entre otros muchos grandes músicos del patio.

En la actualidad, el maestro Danilo Pérez es el embajador indiscutible del jazz panameño.  Reconocido a nivel mundial, es el creador de la Fundación que lleva su nombre y del, muy exitoso, Festival de Jazz de Panamá.  A través de este evento, se promueve la educación musical de excelencia para jóvenes promesas de la música que, además de participar de clínicas y capacitaciones por grandes instrumentistas del género y disfrutar de sus magistrales conciertos, audicionan para becas en escuelas de música de clase mundial.

Pero el maestro Pérez no se queda allí, sino que, en conjunto con el American Trade Hotel, ha creado un espacio para que esos jóvenes músicos puedan brindar su arte, compartiendo tarima con figuras de experiencia y trayectoria como la espectacular cantante Idania Dowman, la dama del jazz.  He tenido el placer de ir a dos presentaciones de Miss Dowman en Danilo’s Jazz Club y, aparte de una consumada interprete con una voz privilegiada, es una mujer maravillosa, que transmite amor, alegría y entrega en cada una de sus presentaciones.

Idania Dowman es, sin lugar a dudas, la nueva diva del jazz en Panamá, así que si les gusta el jazz, no pierdan la oportunidad de disfrutar del show de Miss Dowman, los sábados por la noche.  Si piensan que no les gusta el jazz o no conocen bien el género, vayan y permitan que esta hermosa dama les guíe en un viaje musical y les contagie su alegría de vivir con la magia de su voz y su innegable carisma.   ¡Les garantizo dos horas de felicidad total!

 

Mi foto de la semana: Amanecer lleno de magia.

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Me levanté pocos minutos antes de las 6:00 a.m. el jueves y así de hermoso estaba el cielo, pintado en tonos de amarillo, naranja y violeta…bellísimo.  Estas son las cosas que hacen a esta ciudad mágica y me hacen olvidar el ruido, el calor y el caos del tranque. Cuando se sientan agobiados por el ritmo de la ciudad ¡miren al cielo y sientan la magia!

¡Viernes de salsa! Si no sabes, no te metas. Orquesta Yaré ¡la que toca como es!

 

La Orquesta Yaré, de la que el gran Meñique dijo: ¡la que toca como es! lleva 15 años en los escenarios panameños, haciendo bailar a todos los amantes de la buena salsa, la clásica, llamada salsa dura por los conocedores.  Les invito a disfrutar de este son montuno, de su más reciente producción «Sonaron los tambores’, dedicado a los grandes soneros y músicos legendarios del género.

 

Mi foto de la semana: Acariciando las nubes.

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Luego de varios días grises, algunos con intensas lluvias, el miércoles volvió a brillar el sol en la ciudad de Panamá.  Tenía una cita médica cerca de casa y aproveché para ir caminando, pues la tarde estaba hermosa.  Para llegar a la clínica, tomo un atajo atravesando un estacionamiento que está  arbolado alrededor y, detrás de los árboles, sobresalen los altos edificios del área.  Este en particular, se alza sobre la parte más alta de su calle, lo que lo hace verse aún más prominente y, la perspectiva desde mi ubicación, da la impresión de que está por alcanzar las nubes.

Mi foto de la semana: amanecer citadino.

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No soy muy madrugadora pero, ocasionalmente, me levanto temprano y la vida me recompensa con un hermoso amanecer, como este de ayer.  Eran las 5:45 a.m. y al pasar hacia la cocina para poner el café, miré por la ventana del comedor y vi este espectáculo.  El café podía esperar, tenía que aprovechar la oportunidad y captar la imagen antes de que escapara.