En tiempos del corona virus

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Anoche terminé de ver la serie documental Pandemic (Pandemia) de Netflix.  En tiempos normales, no me habría llamado la atención ver este documental, pero no son tiempos normales, estamos viviendo una pandemia que, en el futuro, será contemplada como un hito histórico de la humanidad, para bien o para mal, según se desarrollen los acontecimientos.  Por ese motivo me decidí a ver el documental que narra las historias de varios médicos y científicos de distintas partes del mundo y cómo son sus vidas y luchas por controlar o evitar brotes epidémicos de ébola, gripe aviar, gripe porcina, y hasta sarampión, tanto en animales como en humanos.

Las conclusiones más importantes, a las que he llegado luego de ver lo expuesto por este documental son:
  1. Que tanto científicos  como médicos, tienen que estar, prácticamente, mendigando fondos para sus estudios, medicamentos y equipos.  Incluso hay hospitales que luchan por mantenerse abiertos, pues no reciben fondos estatales.  Esto sucede porque los gobiernos, de países grandes y pequeños por igual, prefieren gastar en su aparato militar y en las estupideces que inventan los políticos, que en el cuidado preventivo de la salud de sus habitantes.
  2. Que hay mucha gente con poder y dinero que promueve ignorar, arrinconar, anular o atacar a la ciencia, como fuente de información basada en evidencias, con el objeto de lucrar.  Esa gente, lamentablemente, compra conciencias y gobiernos para satisfacer su codicia, a expensas de la salud de las personas y del planeta.
  3. Que la ignorancia generalizada, de temas médicos y científicos, es un gran peligro.  El documental muestra el riesgo que existe con la proliferación de campañas anti-vacunas, basadas en falsas premisas y libertades extremas, que evitan poder combatir los brotes  o están creando el ambiente para que enfermedades largamente controladas, vuelvan a convertirse en una amenaza para los ciudadanos, especialmente, los niños.
  4. Que el personal de salud y los científicos son seres humanos con un sentido de responsabilidad social y de sacrificio mucho más desarrollado que el del resto de los humanos.  Ellos están dispuestos a poner su vida en riesgo, todos los días, para salvar las vidas de otros.  Les debemos, por lo menos, escuchar su mensaje y apoyarlos, siguiendo las instrucciones, estemos enfermos o no.
El egoísmo, la codicia y el individualismo irracional son la mayor catástrofe de la especie humana, eso es lo que la aniquilará, no el virus.
 ¡Quédate en tu casa!

En el Día Internacional de la Mujer, recordemos…

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  • Que aún vivimos en un mundo en el que el maltrato a la mujer sigue existiendo.  En el que hay miles de niñas sufren mutilaciones “para que no sientan placer”.   En el que las vejaciones, abusos y violaciones siguen sucediendo y a sus víctimas no se les hace justicia.  En el que el maltrato doméstico que, en incontables ocasiones, desemboca en la muerte de la mujer y la orfandad de los hijos, no ha desaparecido.  En el que la educación sexual integral es negada a quienes más la necesitan.  En el que la discriminación no ha desaparecido.
  • Que aún vivimos en un mundo en el que la igualdad de derechos y oportunidades sigue siendo una meta por lograr.  En el que hay millones de niñas a las que se les niega el derecho a educarse, mientras otras tantas pierden la oportunidad, debido a la pobreza de sus familias.  En el que hay miles de mujeres que no tienen derecho a la tierra que trabajan, a una casa propia y a una vida digna. En el que la discriminación no ha desaparecido.
  • Que aún vivimos en un mundo donde hace falta justicia social que garantice la seguridad de la población femenina.  En el que hay sociedades en las que las niñas son consideradas una carga para sus familias y, por esta razón, son abandonadas o vendidas como esclavas. En el que la discriminación no ha desaparecido.
  • Que aún vivimos en un mundo donde no hay equidad salarial.  En el que a los hombres se les paga mejor que a las mujeres, aunque ambos hagan el mismo trabajo, tengan las mismas calificaciones e igual capacidad.  En el que, incluso a pesar de que esas mujeres tengan mejor desempeño, mejores calificaciones y mayor capacidad, al hombre se le paga más por el sólo hecho de ser hombre.  En el que la discriminación no ha desaparecido.
  • Que aún vivimos en un mundo en que millones de mujeres no tienen derecho a decidir sus vidas.  En el que hay miles de niñas, jóvenes y mujeres que son obligadas a casarse, incluso con hombres a los que no conocen o les triplican la edad.  En el que en lugar de poder elegir su profesión, deben estudiar lo que su padre decida, si es que le permite estudiar.  En el que sus esposos les impiden ejercer su profesión, trabajar e, incluso, administrar su dinero, si trabajan.  En el que niñas que han sido violadas son obligadas a llevar a término el embarazo, incluso en lugares en que la ley les permite interrumpirlo, volviendo a violarlas al arrebatarles el derecho a no cargar con el producto de la violencia contra ellas. En el que la discriminación no ha desaparecido.
  • Que aún vivimos en un mundo que no ha entendido que las mujeres somos personas y, es por eso que tenemos el  mismo derecho a cumplir nuestros sueños y alcanzar la felicidad, en nuestros propios términos. En el que la discriminación no ha desaparecido.
  • Que el Día Internacional de la Mujer se hizo necesario para honrar la lucha de millones de mujeres que nos precedieron y para motivarnos a seguir luchando por nosotras y los millones de mujeres que nos sucederán porque, lamentablemente, la discriminación no ha desaparecido.

Instrucción y educación para el futuro.

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El verdadero problema de nuestro modelo educativo consiste en que su principal objetivo es aniquilar el raciocinio de los estudiantes, obligándoles a seguir instrucciones sin pensar.  La idea es convertir a todos en el prototipo del buen obrero, propuesta nacida de la era industrial que ya es, totalmente, obsoleta, pero sigue vigente en nuestro país, a pesar de los malos resultados.

Desde la última década del siglo pasado, el nuevo prototipo es el colaborador/emprendedor que, utilizando su intelecto y creatividad para convertir la información en herramientas, desarrolla procesos que resuelven problemas.  Es la era de la información y el que no sepa interpretarla, no tendrá cabida en la nueva economía.

Pero la instrucción, como complemento de la educación, no sólo consiste en desarrollar mejores entes económicos, sino mejores seres humanos.  Personas que utilicen sus capacidades y razonamiento para mejorar su situación, la de sus familias y, como consecuencia, la de sus comunidades y países.

Es por esto que es importante cultivar la curiosidad y el interés en el mundo, tanto el que nos rodea como el que está más allá de nuestro entorno, algo que ahora es mucho más fácil con el acceso a Internet y sus herramientas.  Pero la tecnología no sirve de nada sin la creatividad y el raciocinio, pues hay tanto información falsa como verdadera diseminada en el mundo y hay personas que confunden opinión con hechos.  Por estas razones, es importante saber discernir unas de otras.

Para lograr esto, debemos utilizar el pensamiento crítico: si no saben, pregunten; si no  parece lógico, cuestionen; si no comprenden, investiguen, lean, analicen, comparen y saquen sus propias conclusiones con base en la razón, lógica y evidencias.  Sólo así podremos crear soluciones efectivas a nuestros problemas y los de la humanidad.

Es la hora de la nueva generación.

presidentesHay varios países, en su mayoría europeos con excepción de Canadá, o con una cultura cívica más desarrollada, como nuestra vecina Costa Rica, que han preferido a menores de 45 años como sus nuevos presidentes.  Ellos son los encargados de forjar el futuro de sus naciones y prepararlas para los retos de este nuevo milenio, por lo que es, simplemente lógico, elegir a jóvenes que entienden y han sido parte de los cambios inherentes a las nuevas generaciones.

No tengo nada contra las personas mayores de 50, soy una de ellas, con casi 60, pero me pregunto: ¿Acaso no es tiempo de dar oportunidad a una nueva generación de crear la nación que desean para ellos y sus hijos?  Y digo crear, porque francamente, es lo único que podría evitar que este país se convierta en la tierra de nadie.  Tenemos que reconocer que lo que les estamos dejando no es, ni por asomo, algo que valga la pena.  La herencia política de nuestra generación está plagada de corrupción, impunidad y descalabro institucional, nada digno de preservar ni para nosotros ni para ellos y, mucho menos, para generaciones futuras.

Creo que es tiempo de olvidar las viejas estructuras políticas basadas en caudillismos, populismos y personalismos ridículos y concentradores de poder en uno o pocos, y dar la oportunidad a los jóvenes de sacar luz de este caos en que estamos inmersos. Si se equivocan, tendrán tiempo de enmendar.  Si se equivocan y no enmiendan, serán ellos los que tendrán que vivir con su error y, como nosotros hoy, avergonzarse ante sus hijos y nietos, por el desastre cometido.

Dejemos de creer en ese adagio que dice “más sabe el diablo por viejo que por diablo” porque, evidentemente, eso no funciona en este país.  Aquí los diablos se han hecho viejos haciendo sus diabluras y nosotros, por tontos útiles, por iletrados políticos, por poco importa o por falta de civismo, los hemos dejado y, en algunos casos, hasta ensalzado, por sus acciones.

¡Ya basta de elegir a los de siempre, que vienen con lo mismo!  Jóvenes: tomen el destino de este país, SU país, en sus manos y conviértanlo en un lugar digno para ustedes vivir y nosotros morir, sin sentir la vergüenza que, cada mañana, nos asalta al leer las noticias.

¡El futuro les pertenece, no permitan que cualquier diablo, viejo o nuevo, los engañe!

 

 

Rosa Montezuma: cambiando paradigmas.

No soy fanática de los concursos de belleza.  De hecho, los considero un desperdicio de tiempo y recursos que podrían ser dedicados a la cultura, en lugar de a la banalidad de la exaltación del físico como único atributo femenino importante.  Sin embargo, debo aceptar que este año la situación del concurso Miss Panamá ha sido diferente a lo usual y está cambiando, un poco, mi forma de ver estas actividades.

En primer lugar, los intentos de desacreditar a una candidata, que a la postre se convirtió en la ganadora de la corona, por ser de origen indígena, fue algo que me pareció de lo más ridículo, mezquino y…lo siento, pero tengo que decirlo, fue una actitud totalmente estúpida por parte de quién desató la tormenta.

Sin embargo, al punto que quiero llegar es al giro que esta chica le ha dado a la visión que se tiene de los concursos de belleza o, por lo menos, de algunas concursantes.  Su inteligencia y compromiso social son evidentes.  Ha brillado en las entrevistas que le han hecho, tanto local, como internacionalmente.  Como consecuencia de ser la primera indígena en participar y ganar  la versión panameña del concurso, se ha convertido en un símbolo mundial de las etnias originarias, sumado al de, muy digna, representante de la mujer panameña.

Rosa Montezuma no sólo es físicamente bella, también es inteligente, instruida, orgullosa de su herencia y de su condición de mujer y profesional.  Lleva su persona con una dignidad y una elegancia que nace del hecho de sentirse totalmente cómoda con quien es y de donde viene, sabiéndose pionera como representante de su gente en una instancia que nunca había sido explorada, pero que ahora está siendo explotada de una forma muy positiva, tanto para su comunidad y todos los grupos originarios como para el país.  Su última comparecencia internacional, nada menos que en la ONU, en el marco del día mundial de las etnias indígenas, es una prueba fehaciente de que esta joven mujer está encaminada a ser la mejor representante que ha tenido nuestro país en mucho tiempo, y en muchos escenarios, a nivel mundial.

Por si no han escuchado el discurso de Rosa, les invito a ver el vídeo de su participación en la ONU.

 

Descansa en paz, Madiba, cumpliste tu misión…

Salgo de mi oficina, después de una tarde particularmente difícil y me entero, por las noticias, que ha fallecido Nelson Mandela…siento una infinita tristeza por el mundo mezclada con un gran alivio por él, pues ya el deterioro de su salud no le permitía disfrutar de la vida.

Hace dos meses tuve que escribir un ensayo sobre el líder mundial que más admiraba y qué cualidades de liderazgo veía en él.  En mi ensayo incluí a otros dos grandes líderes, Gandhi y King, pero de ellos sé por la historia contada, de Mandela sé por la historia vivida.

Madiba, como lo llamaba su pueblo, fue, en mi opinión, el líder mundial más influyente durante la época que me tocó vivir.  Su mayor grandeza residió en su infinita humildad, su mayor fuerza fue su increíble capacidad de perdonar, su mayor logro fue desechar la lucha violenta en su país y, por ese hecho, convertirse en un símbolo mundial de la paz.

La lucha contra la discriminación racial aún continúa, pero es innegable que la existencia, lucha y triunfo de Nelson Mandela, hizo que esa lucha cobrara fuerza y avanzara hasta convertir uno de los países más discriminatorios del mundo, en un lugar donde todos los ciudadanos sean considerados iguales ante la ley, sin violencia.

El mundo está lejos de ser perfecto, pero Madiba cumplió con su misión y lo dejó siendo un lugar mejor que cuando él llegó.   Su vida rindió frutos y su legado de humildad, perdón y paz jamás será olvidado.

Si quieres cambiar el mundo…

Alguna gente me pregunta por qué no opino sobre todo lo que está ocurriendo en el país y el mundo, que si acaso no me interesa.  ¡Por supuesto que me interesa!  Tengo opiniones muy firmes respecto a estos temas, pero, en lugar de quejarme constantemente, prefiero hacer algo que revierta alguna situación que no me agrada.

Desde hace un tiempo, bajo la influencia de un buen amigo que me dijo “hay que involucrarse” y me encaminó a reunirme con gente con similar determinación, convertí esa inconformidad en acciones tendientes a mejorar la comunidad donde vivo, que es el único lugar donde puedo, realmente, influir.  Al darme cuenta de que podíamos hacer muchas cosas buenas, me propuse no gastar más energías en protestas y quejas que, adicionalmente, me hacían concentrarme en todo lo que estaba mal, llenándome de negativismo.  

Mi visión del mundo ha cambiado, pues he comprendido el poder de la acción positiva que, conjugada con el “poder de uno”, me ha abierto los ojos a todas las acciones que se realizan a mi alrededor para mejorar la comunidad, el país y el mundo, sin esperar a los políticos, gobernantes o fuerzas sobrenaturales.  

Cada vez más, las personas se dan cuenta de que tienen el poder de cambiar situaciones, de resolver problemas, porque sólo hace falta uno que inicie las acciones, para que muchos otros, que también están inconformes pero no sabían qué hacer, se unan y canalicen sus esfuerzos en la solución, en lugar de sólo quejarse del problema.

Finalmente, he comprendido a cabalidad el sentido de la frase de ese gran líder, Mahatma Gandhi:

“Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo”