Rosa Montezuma: cambiando paradigmas.

No soy fanática de los concursos de belleza.  De hecho, los considero un desperdicio de tiempo y recursos que podrían ser dedicados a la cultura, en lugar de a la banalidad de la exaltación del físico como único atributo femenino importante.  Sin embargo, debo aceptar que este año la situación del concurso Miss Panamá ha sido diferente a lo usual y está cambiando, un poco, mi forma de ver estas actividades.

En primer lugar, los intentos de desacreditar a una candidata, que a la postre se convirtió en la ganadora de la corona, por ser de origen indígena, fue algo que me pareció de lo más ridículo, mezquino y…lo siento, pero tengo que decirlo, fue una actitud totalmente estúpida por parte de quién desató la tormenta.

Sin embargo, al punto que quiero llegar es al giro que esta chica le ha dado a la visión que se tiene de los concursos de belleza o, por lo menos, de algunas concursantes.  Su inteligencia y compromiso social son evidentes.  Ha brillado en las entrevistas que le han hecho, tanto local, como internacionalmente.  Como consecuencia de ser la primera indígena en participar y ganar  la versión panameña del concurso, se ha convertido en un símbolo mundial de las etnias originarias, sumado al de, muy digna, representante de la mujer panameña.

Rosa Montezuma no sólo es físicamente bella, también es inteligente, instruida, orgullosa de su herencia y de su condición de mujer y profesional.  Lleva su persona con una dignidad y una elegancia que nace del hecho de sentirse totalmente cómoda con quien es y de donde viene, sabiéndose pionera como representante de su gente en una instancia que nunca había sido explorada, pero que ahora está siendo explotada de una forma muy positiva, tanto para su comunidad y todos los grupos originarios como para el país.  Su última comparecencia internacional, nada menos que en la ONU, en el marco del día mundial de las etnias indígenas, es una prueba fehaciente de que esta joven mujer está encaminada a ser la mejor representante que ha tenido nuestro país en mucho tiempo, y en muchos escenarios, a nivel mundial.

Por si no han escuchado el discurso de Rosa, les invito a ver el vídeo de su participación en la ONU.

 

Descansa en paz, Madiba, cumpliste tu misión…

Salgo de mi oficina, después de una tarde particularmente difícil y me entero, por las noticias, que ha fallecido Nelson Mandela…siento una infinita tristeza por el mundo mezclada con un gran alivio por él, pues ya el deterioro de su salud no le permitía disfrutar de la vida.

Hace dos meses tuve que escribir un ensayo sobre el líder mundial que más admiraba y qué cualidades de liderazgo veía en él.  En mi ensayo incluí a otros dos grandes líderes, Gandhi y King, pero de ellos sé por la historia contada, de Mandela sé por la historia vivida.

Madiba, como lo llamaba su pueblo, fue, en mi opinión, el líder mundial más influyente durante la época que me tocó vivir.  Su mayor grandeza residió en su infinita humildad, su mayor fuerza fue su increíble capacidad de perdonar, su mayor logro fue desechar la lucha violenta en su país y, por ese hecho, convertirse en un símbolo mundial de la paz.

La lucha contra la discriminación racial aún continúa, pero es innegable que la existencia, lucha y triunfo de Nelson Mandela, hizo que esa lucha cobrara fuerza y avanzara hasta convertir uno de los países más discriminatorios del mundo, en un lugar donde todos los ciudadanos sean considerados iguales ante la ley, sin violencia.

El mundo está lejos de ser perfecto, pero Madiba cumplió con su misión y lo dejó siendo un lugar mejor que cuando él llegó.   Su vida rindió frutos y su legado de humildad, perdón y paz jamás será olvidado.