Algunas aclaraciones sobre la reforma al impuesto de inmuebles en Panamá.

En vista de la gran desinformación o interpretaciones erróneas que he escuchado y leído, con respecto a la ley 66 de 17 de octubre de 2017 y los decretos que la reglamentan, a saber el 362 y 363 de diciembre de 2018, paso a hacer algunas aclaraciones puntuales y dar respuesta a ciertas inquietudes al respecto.  Esto lo hago en mi calidad de profesional de la contabilidad y habiendo, primeramente, asistido a un seminario dictado por tributaristas reconocidos a nivel nacional.

  1. El impuesto del que trata esta ley no es nuevo.  El Impuesto de Inmuebles, contenido en el Titulo II del Código Fiscal, artículos 763 al 797,  tiene décadas de existir.  Todas las propiedades están sujetas al pago de impuesto de inmuebles, tengan título de propiedad o derechos posesorios, excepto en los casos que se definen en esta y otras leyes por incentivos, exenciones y/o exoneraciones.
  2. La Ley 66 reforma este impuesto en los siguientes aspectos básicos:
  • Elimina la segregación de terreno y mejoras para el cálculo de la base imponible.  Sin embargo, mientras no se haga la inscripción de la vivienda en el régimen  de Patrimonio Familiar Tributario (PFT) o Vivienda Principal, la propiedad seguirá sujeta a lo establecido en la ley de 2010, que establece que los PH deben pagar 1% sobre el terreno y sólo se aplica la exoneración de B/.30,000 o la exoneración de nueva construcción a las mejoras (definiendo mejoras como la porción de construcción).  Para determinar lo más conveniente, en cada caso, se debe hacer el análisis y los cálculos en ambas situaciones, si la vivienda excede del valor de B/.120,000.  Si no es así, la recomendación es inscribirla para que pueda aprovecharse el beneficio de la nueva ley y no pagar nada.
  • Amplía el monto exonerado de B/.30,000 a B/.120,000 para las viviendas que se acojan al régimen de Patrimonio Familiar Tributario (PFT) o Vivienda Principal (VP), ajustando de esta manera, los valores de exoneración a la realidad del mercado inmobiliario actual.
  • Exoneran del impuesto  las propiedades que constituyan vivienda principal de personas con discapacidad que no puedan laborar, cuya propiedad no exceda los B/.250,000, siempre que la propiedad esté a nombre de esta persona, quien deberá estar acreditada por la SENADIS.
  • Exceptúan del pago del impuesto las fincas dedicadas a actividades agropecuarias cuyo valor no exceda de B/.350,000.
  • Reduce las tasas de impuestos, significativamente.
  • Elimina, a partir de 2019, la concesión de exoneraciones para nuevas construcciones por períodos específicos.  Esto no quiere decir, de ninguna manera, que las exoneraciones existentes van a ser eliminadas, estas continúan vigentes hasta su fecha de expiración, a menos que se inscriba la propiedad como PFT o VP, en cuyo caso se renunciaría, tácitamente, a la exoneración.  También continúan vigentes las exoneraciones por leyes especiales.  Todas las propiedades cuyos permisos de construcción u ocupación sean expedidos antes del 1 de enero de 2019, siguen estando amparados por el régimen de exoneraciones por nueva construcción, aunque se tramiten posteriormente a esa fecha.
  1. No es obligatorio inscribir la propiedad en el régimen de FPT o VP.  Si su vivienda tiene un valor catastral (el valor por el cual fue registrada cuando usted la adquirió más mejoras adicionales significativas) no mayor  a B/.30,000, no tiene que hacer nada, pues ese es el monto de exoneración en cualquiera de los casos.  Si su vivienda tiene un valor catastral mayor de B/.120,000 pero tiene una exoneración de nueva construcción que aún no ha vencido, tampoco haga nada, pues si se acoge a este régimen se elimina la exoneración y le tocará pagar el impuesto por el excedente de los B/.120,000.  La recomendación general es que haga un análisis de su caso antes de hacer cualquier movimiento en ese sentido, para ver si le conviene o no.
  2. Se puede acoger al régimen PFT y VP en cualquier momento a partir de la promulgación del decreto, no hay vencimiento al período de solicitud.  Lo que vence el 2 de enero es la moratoria para el pago del impuesto adeudado al 31 de agosto de 2018, sin recargos e intereses, siempre que se pague la totalidad del mismo.
  3. Sólo tienen que ir a la ANATI las personas cuyas propiedades, al revisar en la base de datos de la DGI o solicitar un estado de cuenta de la finca, detecten que lo que aparece en la misma no coincide con lo contenido en la escritura o documento de propiedad.  Si el valor de la vivienda, número de finca o nombre del propietario no coinciden, tendrá que ir a la ANATI, documento en mano, a corregir o actualizar la información de la vivienda.  Se supone que esto lo debería hacer el Registro Público, pero como ya sabemos, nuestras entidades no se comunican, cayendo la responsabilidad en el contribuyente por ser el interesado en que su información esté correcta.
  4. Los bancos sólo podrán deducir los montos del impuesto de cuentas establecidas o asignadas por el contribuyente para tal fin, en los casos de propiedades con hipotecas.  Si el contribuyente paga directo o se rehúsa a establecer una cuenta para pagar el impuesto por medio del banco, este no puede efectuar la deducción de ninguna otra cuenta que tenga a su nombre.  Lo que debe hacer el banco es notificar a la DGI que el contribuyente no asignó cuenta para impuestos y la entidad tendrá que buscar otro medio de cobro, en caso de que no reciba el pago correspondiente.
  5. Las financieras y cooperativas tendrán que deducir el impuesto de la letra mensual de la hipoteca, lo que, si no aumenta la letra, aumentará la duración de la hipoteca.  En estos casos, es conveniente acercarse a la institución en la que mantienen su hipoteca para revisar su situación y tomar las acciones más convenientes para su caso.
Espero que con estas aclaraciones, despejen algunas de las muchas dudas surgidas por los comentarios y declaraciones de personas que, o no leyeron la normativa o no entendieron lo que leyeron.

 

La cultura del envase.

Frase de la semana
En las dos últimas semanas ha habido una enardecida discusión acerca de la participación de una persona transexual en un concurso de belleza para damas.  También se critica la imposibilidad de que una dama que ha tenido un hijo o haya estado casada pueda participar, mientras se permite que aquellas que se han hecho cirugías estéticas sí lo hagan.  Hay bandos que defienden uno u otro punto de vista y se han dicho toda clase de improperios unos a otros, defendiendo a capa y espada su posición y perdiendo tiempo en una discusión por algo, en mi opinión, tan banal como un concurso de belleza.
En primer lugar, considero que la verdadera discusión debería ser el por qué, aún a estas alturas de la historia de la humanidad, existen los concursos de belleza.  Es como seguir viviendo en la década del ’50, cuando la mujer estaba relegada al papel de muñeca decorativa y ama de casa.  Es increíble que, habiendo avanzado tanto en los últimos 70 años, al punto que hay mujeres que son astronautas, científicas y, hasta jefas de estado, aún existan estos anacronismos.
Que yo sepa, que un país haya tenido muchas miss universo no lo ha convertido en un mejor país, ni los ha salvado de desastres naturales o inducidos por humanos, ni ha mejorado la calidad de vida de sus habitantes o su nivel educativo.  Los países con la mayor cantidad de miss universo son Estados Unidos, Venezuela, Puerto Rico y Filipinas…juzguen ustedes mismos si esto les ha servido para prevenir su situación actual.
En segundo lugar, seguir promocionando la apariencia, por encima de los valores del ser humano, ha sido y seguirá siendo, la causa de muchos males.  Hay personas que han perdido la vida, al ponerse en manos de supuestos cirujanos, en busca de cambiar su apariencia.  Hay adolescentes sufriendo de desórdenes alimenticios, que son provocados por estos estándares de belleza impuestos por mercaderes de la moda.  Y esto no sólo pasa con las mujeres, también los hombres sufren con estos ridículos estándares.  Esta situación, también tiene incidencia en la tasa de suicidios entre adolescentes y jóvenes.
Hay personas que sacrifican el presupuesto familiar para comprar un auto, porque lo ven como un símbolo de estatus, y no como el artículo utilitario que es.  Hay quienes prefieren tener la ropa de moda y de la marca más cara, aunque tengan que pasarse la quincena a pan y agua.  Hay gente que vive endeudada para poder vivir en un barrio en el cual las casas cuestan mucho más de lo que valen.  Existe un culto a la apariencia que está socavando la salud sicológica de toda una generación, haciéndoles creer que no tienen valor si no se ven de cierta manera o no tienen ciertos artículos de ciertas marcas.
Aunque siempre ha existido gente que responde como autómatas a la publicidad que insta  a adquirir lo último o quienes tienen la necesidad de mostrar que tienen más que el vecino o el amigo, en la actualidad, y con el advenimiento de las redes sociales, este fenómeno se ha convertido en una epidemia.  Lo triste de esto es que esos adolescentes y jóvenes están convirtiéndose en adultos inseguros y con una baja autoestima, lo que los mantiene obsesionados con las apariencias y que, en lugar de cultivar su interior, se desgastan tratando de cambiar su exterior.
Y como si todo esto fuera poco, hay personas que consideran que tienen derecho a humillar e insultar a otros por su apariencia.  El anonimato de las redes ha creado una turba de inadaptados sociales con baja autoestima que no soportan que haya personas que se acepten y amen tal cual son, y que, para esconder su propio complejo de inferioridad, atacan a otros seres humanos por el simple hecho de no estar acomplejados.  Ha llegado al punto de que han acosado y amenazado a gente a la que ni conocen, con hacerles daño físico a ellos y a sus familias.  Algo no anda bien con una sociedad compuesta de seres tan llenos de odio a sí mismos que lo proyectan de forma violenta hacia otros.
También ha sucedido lo contrario.  Gente que ha atacado, de palabra y, hasta de hecho, a personas porque son bien parecidas o tienen algo que ellos no tienen, o no les han hecho caso, como esos hombres que han arrojado ácido a chicas porque no aceptaron sus avances amorosos.  Esto no puede seguir, nadie puede considerar que otra persona puede ser objeto de su violencia sólo por su apariencia física.   Hay que detener esta epidemia de complejos, baja autoestima y el consecuente daño sicológico que causan.  Debemos desechar la cultura del envase y empezar a cultivar lo verdaderamente importante:  buenos pensamientos y sentimientos hacia nosotros mismos porque estos guiarán nuestras acciones hacia los demás.

Es la hora de la nueva generación.

presidentesHay varios países, en su mayoría europeos con excepción de Canadá, o con una cultura cívica más desarrollada, como nuestra vecina Costa Rica, que han preferido a menores de 45 años como sus nuevos presidentes.  Ellos son los encargados de forjar el futuro de sus naciones y prepararlas para los retos de este nuevo milenio, por lo que es, simplemente lógico, elegir a jóvenes que entienden y han sido parte de los cambios inherentes a las nuevas generaciones.

No tengo nada contra las personas mayores de 50, soy una de ellas, con casi 60, pero me pregunto: ¿Acaso no es tiempo de dar oportunidad a una nueva generación de crear la nación que desean para ellos y sus hijos?  Y digo crear, porque francamente, es lo único que podría evitar que este país se convierta en la tierra de nadie.  Tenemos que reconocer que lo que les estamos dejando no es, ni por asomo, algo que valga la pena.  La herencia política de nuestra generación está plagada de corrupción, impunidad y descalabro institucional, nada digno de preservar ni para nosotros ni para ellos y, mucho menos, para generaciones futuras.

Creo que es tiempo de olvidar las viejas estructuras políticas basadas en caudillismos, populismos y personalismos ridículos y concentradores de poder en uno o pocos, y dar la oportunidad a los jóvenes de sacar luz de este caos en que estamos inmersos. Si se equivocan, tendrán tiempo de enmendar.  Si se equivocan y no enmiendan, serán ellos los que tendrán que vivir con su error y, como nosotros hoy, avergonzarse ante sus hijos y nietos, por el desastre cometido.

Dejemos de creer en ese adagio que dice “más sabe el diablo por viejo que por diablo” porque, evidentemente, eso no funciona en este país.  Aquí los diablos se han hecho viejos haciendo sus diabluras y nosotros, por tontos útiles, por iletrados políticos, por poco importa o por falta de civismo, los hemos dejado y, en algunos casos, hasta ensalzado, por sus acciones.

¡Ya basta de elegir a los de siempre, que vienen con lo mismo!  Jóvenes: tomen el destino de este país, SU país, en sus manos y conviértanlo en un lugar digno para ustedes vivir y nosotros morir, sin sentir la vergüenza que, cada mañana, nos asalta al leer las noticias.

¡El futuro les pertenece, no permitan que cualquier diablo, viejo o nuevo, los engañe!

 

 

Rosa Montezuma: cambiando paradigmas.

No soy fanática de los concursos de belleza.  De hecho, los considero un desperdicio de tiempo y recursos que podrían ser dedicados a la cultura, en lugar de a la banalidad de la exaltación del físico como único atributo femenino importante.  Sin embargo, debo aceptar que este año la situación del concurso Miss Panamá ha sido diferente a lo usual y está cambiando, un poco, mi forma de ver estas actividades.

En primer lugar, los intentos de desacreditar a una candidata, que a la postre se convirtió en la ganadora de la corona, por ser de origen indígena, fue algo que me pareció de lo más ridículo, mezquino y…lo siento, pero tengo que decirlo, fue una actitud totalmente estúpida por parte de quién desató la tormenta.

Sin embargo, al punto que quiero llegar es al giro que esta chica le ha dado a la visión que se tiene de los concursos de belleza o, por lo menos, de algunas concursantes.  Su inteligencia y compromiso social son evidentes.  Ha brillado en las entrevistas que le han hecho, tanto local, como internacionalmente.  Como consecuencia de ser la primera indígena en participar y ganar  la versión panameña del concurso, se ha convertido en un símbolo mundial de las etnias originarias, sumado al de, muy digna, representante de la mujer panameña.

Rosa Montezuma no sólo es físicamente bella, también es inteligente, instruida, orgullosa de su herencia y de su condición de mujer y profesional.  Lleva su persona con una dignidad y una elegancia que nace del hecho de sentirse totalmente cómoda con quien es y de donde viene, sabiéndose pionera como representante de su gente en una instancia que nunca había sido explorada, pero que ahora está siendo explotada de una forma muy positiva, tanto para su comunidad y todos los grupos originarios como para el país.  Su última comparecencia internacional, nada menos que en la ONU, en el marco del día mundial de las etnias indígenas, es una prueba fehaciente de que esta joven mujer está encaminada a ser la mejor representante que ha tenido nuestro país en mucho tiempo, y en muchos escenarios, a nivel mundial.

Por si no han escuchado el discurso de Rosa, les invito a ver el vídeo de su participación en la ONU.

 

Sólo con educación lo lograremos.

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¡Y el mundo necesita un cambio, urgente!

Las noticias de femicidios y feminicidios son deprimentes.  Que haya hombres que no logren entender que las mujeres somos, igual que ellos, seres humanos, es producto de un machismo aupado por una sociedad que sigue viviendo entre supersticiones y prejuicios y que no se resolverá sólo con leyes mediatizadas por la falta de presupuesto y voluntad de hacer los cambios que se requieren.  Pero no son sólo hombres los que son machistas, también hay muchas mujeres que perpetúan estos comportamientos, criando a su hijos de forma distinta a sus hijas, asignándole roles propios de la era victoriana, en sus hogares.

Enterarnos de que chicas son asesinadas por el sólo hecho de encontrarse de viaje solas, es aberrante.  ¿Por qué una mujer no puede viajar sola sin sentir temor de que puede ser violada y asesinada, por el simple hecho de ser mujer?  Que una mujer salga de su casa, a tempranas horas a trabajar y termine violada, torturada y asesinada, y que la policía llegue tres horas después, a pesar de haber sido llamados mientras estaba ocurriendo el hecho, debería ser motivo para que la población proteste con energía y sin tregua.  No hay razón por la cual una mujer, de cualquier edad, no pueda movilizarse sola en un país que se cree de primer mundo, aunque eso es sólo una falacia alimentada por concreto, pues la educación, claramente, demuestra que no hemos salido de la era de las cavernas.

Y saliendo de nuestras fronteras, leer sobre cómo, en una universidad japonesa, se alteraron los puntajes de las pruebas de ingreso de las aspirantes a cupos en la escuela de medicina, para disminuir la cantidad de mujeres seleccionadas para ingresar, es algo que, sencillamente, no puedo entender.  Negarle el derecho al estudio a una persona merecedora, por cualquier motivo, es condenable, y que el motivo sea porque es mujer es un acto de discriminación que no tiene cabida en estos tiempos.  Eso sin contar los casos de vejaciones, humillaciones y todo lo demás que ocurre en muchos países, incluidos algunos que se precian de avanzados.  Lo peor, es que vamos en retroceso, cuando derechos ganados se están desconociendo y, hasta eliminando las leyes que los consagraban.

Ciertamente, las autoridades y educadores deben enfrentar la problemática y hacer mucho más de lo que hacen, para resolverla, pero áun más importante, es que las familias empiecen a educar a hijos e hijas de la misma forma.  Que los varones aprendan a realizar las tareas del hogar y a respetar a las niñas y que estas aprendan que son seres valiosos que merecen respeto y que deben estudiar y valerse por sí mismas, económicamente.  Con esto se logrará que tanto varones como mujeres aprendan a ser independientes y respetuosos con ellos mismos y con los demás, lo que, como consecuencia,  les  permitirá valorar a todos los seres humanos, sin distinciones.

Sólo con una educación integral, en derechos humanos, podremos superar el atraso e ignorancia que aún prevalecen en este mundo.  Si tienes hijos, tienes esa oportunidad, no la desperdicies.

La libertad y el respeto

La libertad individual, para mí, es el más importante de todos los derechos humanos.  Del ejercicio de la libertad individual, deriva la libertad colectiva.  Obviamente, ejercer esa libertad, tiene límites legales y morales y conlleva responsabilidades.

La libertad individual se ejerce en momentos cruciales, pero también en las pequeñas decisiones que se toman día a día.  Qué ponerse, qué carro comprar, qué partido político apoyar.  Todas son formas de ejercer la libertad individual.

Muchas veces, debido a posibilidades económicas, creencias religiosas o convenciones sociales, encontramos límites, impuestos por otros, a esa libertad o somos criticados por nuestras decisiones u opiniones.  Algunas veces, de forma irrespetuosa, pues otras personas consideran que es su opinión la que debe prevalecer, por encima de la de los demás.

Para poder hablar de libertad, debemos hablar de respeto.    Todos no podemos estar de acuerdo, a todos no nos puede gustar el mismo color, estilo de vestir, afición ni profesión.  Si así fuera, el mundo sería muy aburrido.  Por eso, debemos entender y aceptar esta realidad: cada cual cree, piensa, elige y hace lo que quiere y, aunque no estemos de acuerdo, no tenemos derecho a imponer nuestra opinión o creencias a otros.

Si quieres ser libre, respeta la libertad de los demás, sólo así ganarás respeto para tu propia libertad.