Despidiendo el 2018, un año agridulce.

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Recién ahora me doy cuenta de que no escribí mi reflexión de fin de año para 2017, pero la causa fue el preludio de un 2018 que, como ya menciono en el título, fue un año agridulce.  Lo iniciamos con la preocupación, ya existente desde hacía varios meses, por la salud de mi padre. Por fortuna y gracias a los maravillosos médicos que lo trataron  de forma permanente por un año, hicieron las mejores recomendaciones y llevaron a cabo procedimientos puntuales, se corrigieron y/o mejoraron las condiciones cardíacas que padece.  Para ellos, mi eterno agradecimiento y el de toda mi familia.  Igualmente, nuestro agradecimiento a los muchos amigos y familiares que se mantuvieron pendientes, escribiéndo y llamando.  A aquellos que nos visitaban y lo entretenían en sus días de aburrimiento, le subían el ánimo y lo hacían olvidar, aunque fuera por un par de horas, la preocupación que lo embargaba.  ¡Gracias a todos, en especial a Mon, Temi y Juan!

Debo decir que lo peor de ese proceso fue la ausencia de respuesta de la Caja de Seguro Social para poner remedio a los males de mi padre…aún hoy, 14 meses después de la solicitud, seguimos esperando.  No quiero pensar lo que habría pasado si mi papá no hubiera tenido sus ahorros y los médicos no hubieran buscado fórmulas para bajar los exorbitantes costos de los procedimientos practicados, para él y un número plural de sus pacientes a quienes la CSS les falló en el momento en que más la necesitaban.  ¡Qué decepción tan grande es experimentar que pagar tantos años no sirve de nada!

Pero como no hay mal que dure cien años, los dos últimos meses de este complicado año nos han traído alivio y alegría, no sólo por su recuperación sino por las muestras de cariño y reconocimiento a la labor que mi padre ha realizado durante sus más de 50 años dedicados al turismo, no sólo como hotelero, sino como promotor del mejoramiento de la industria en el país y toda Centroamérica.

Primero, en su adorado Bocas, la Autoridad de Turismo de Panamá, gracias la iniciativa de la Dirección Regional, le rindió un homenaje por el papel preponderante que ha jugado en la promoción del turismo en el archipiélago.  También, le otorgaron al Gran Hotel Bahía, la más tangible de sus obras en ese quehacer, una distinción como patrimonio histórico, cultural y turístico del país.  Nuestro sincero agradecimiento a Rubén, Gus y Chombo por llevar adelante este reconocimiento.

¡Y qué decir del hermoso homenaje que recibió por parte de la Asociación de Pequeños Hoteles de Panamá, de la cual es miembro fundador!  Reencontrarse con sus compañeros de lucha de tantos años, ver los vídeos de sus colegas hoteleros de Centroamérica, escuchar palabras de cariño y sincero agradecimiento de los asociados y de amigos de la familia que se dieron cita para celebrar con nosotros esa noche.  Fue un evento hermoso, con deliciosa comida y la maravillosa música de Colaquito Cortéz y Monchi Lucas que hicieron bailar a todos.  ¡Qué alegría fue ver a mi papá bailando, después de más de un año de luchar por su salud!   En ese momento supimos que ya estaba recuperado, tanto física como anímicamente.

Nuestro agradecimiento a todos los miembros fundadores de HOPPAN por ese homenaje, especialmente a Fátima y Tere, del comité organizador.  Fue un gusto enorme ver a Yamina, Ana María, Jacinto, Laura, Guicci, Armando y al resto de aquel grupo que, durante años, constituyó un círculo constantemente cercano a mi papá.  ¡Se les extrañaba!  Y no puedo dejar por fuera a Sara Pardo, nuestra gran Cacique del Turismo 2018, quien seleccionó en su hotel, un hermoso salón y un menú exquisito que, acompañados por la excelente atención del personal, crearon el ambiente para una noche perfecta.  ¡Gracias, Sara!

Con esa nota feliz quiero terminar este escrito que, más que una reflexión, ha sido un recuento de lo que ha marcado este año a nivel personal.  Una vez más, mi sincero agradecimiento a todos los amigos que nos acompañaron, presencial y virtualmente, en los momentos de preocupación y se alegraron con nosotros al llegar a la salida del túnel, donde la luz está brillando de forma prometedora para un 2019 lleno de esperanza!

¡Que esa luz nos ilumine a todos, es mi deseo para 2019!

Algunas aclaraciones sobre la reforma al impuesto de inmuebles en Panamá.

En vista de la gran desinformación o interpretaciones erróneas que he escuchado y leído, con respecto a la ley 66 de 17 de octubre de 2017 y los decretos que la reglamentan, a saber el 362 y 363 de diciembre de 2018, paso a hacer algunas aclaraciones puntuales y dar respuesta a ciertas inquietudes al respecto.  Esto lo hago en mi calidad de profesional de la contabilidad y habiendo, primeramente, asistido a un seminario dictado por tributaristas reconocidos a nivel nacional.

  1. El impuesto del que trata esta ley no es nuevo.  El Impuesto de Inmuebles, contenido en el Titulo II del Código Fiscal, artículos 763 al 797,  tiene décadas de existir.  Todas las propiedades están sujetas al pago de impuesto de inmuebles, tengan título de propiedad o derechos posesorios, excepto en los casos que se definen en esta y otras leyes por incentivos, exenciones y/o exoneraciones.
  2. La Ley 66 reforma este impuesto en los siguientes aspectos básicos:
  • Elimina la segregación de terreno y mejoras para el cálculo de la base imponible.  Sin embargo, mientras no se haga la inscripción de la vivienda en el régimen  de Patrimonio Familiar Tributario (PFT) o Vivienda Principal, la propiedad seguirá sujeta a lo establecido en la ley de 2010, que establece que los PH deben pagar 1% sobre el terreno y sólo se aplica la exoneración de B/.30,000 o la exoneración de nueva construcción a las mejoras (definiendo mejoras como la porción de construcción).  Para determinar lo más conveniente, en cada caso, se debe hacer el análisis y los cálculos en ambas situaciones, si la vivienda excede del valor de B/.120,000.  Si no es así, la recomendación es inscribirla para que pueda aprovecharse el beneficio de la nueva ley y no pagar nada.
  • Amplía el monto exonerado de B/.30,000 a B/.120,000 para las viviendas que se acojan al régimen de Patrimonio Familiar Tributario (PFT) o Vivienda Principal (VP), ajustando de esta manera, los valores de exoneración a la realidad del mercado inmobiliario actual.
  • Exoneran del impuesto  las propiedades que constituyan vivienda principal de personas con discapacidad que no puedan laborar, cuya propiedad no exceda los B/.250,000, siempre que la propiedad esté a nombre de esta persona, quien deberá estar acreditada por la SENADIS.
  • Exceptúan del pago del impuesto las fincas dedicadas a actividades agropecuarias cuyo valor no exceda de B/.350,000.
  • Reduce las tasas de impuestos, significativamente.
  • Elimina, a partir de 2019, la concesión de exoneraciones para nuevas construcciones por períodos específicos.  Esto no quiere decir, de ninguna manera, que las exoneraciones existentes van a ser eliminadas, estas continúan vigentes hasta su fecha de expiración, a menos que se inscriba la propiedad como PFT o VP, en cuyo caso se renunciaría, tácitamente, a la exoneración.  También continúan vigentes las exoneraciones por leyes especiales.  Todas las propiedades cuyos permisos de construcción u ocupación sean expedidos antes del 1 de enero de 2019, siguen estando amparados por el régimen de exoneraciones por nueva construcción, aunque se tramiten posteriormente a esa fecha.
  1. No es obligatorio inscribir la propiedad en el régimen de FPT o VP.  Si su vivienda tiene un valor catastral (el valor por el cual fue registrada cuando usted la adquirió más mejoras adicionales significativas) no mayor  a B/.30,000, no tiene que hacer nada, pues ese es el monto de exoneración en cualquiera de los casos.  Si su vivienda tiene un valor catastral mayor de B/.120,000 pero tiene una exoneración de nueva construcción que aún no ha vencido, tampoco haga nada, pues si se acoge a este régimen se elimina la exoneración y le tocará pagar el impuesto por el excedente de los B/.120,000.  La recomendación general es que haga un análisis de su caso antes de hacer cualquier movimiento en ese sentido, para ver si le conviene o no.
  2. Se puede acoger al régimen PFT y VP en cualquier momento a partir de la promulgación del decreto, no hay vencimiento al período de solicitud.  Lo que vence el 2 de enero es la moratoria para el pago del impuesto adeudado al 31 de agosto de 2018, sin recargos e intereses, siempre que se pague la totalidad del mismo.
  3. Sólo tienen que ir a la ANATI las personas cuyas propiedades, al revisar en la base de datos de la DGI o solicitar un estado de cuenta de la finca, detecten que lo que aparece en la misma no coincide con lo contenido en la escritura o documento de propiedad.  Si el valor de la vivienda, número de finca o nombre del propietario no coinciden, tendrá que ir a la ANATI, documento en mano, a corregir o actualizar la información de la vivienda.  Se supone que esto lo debería hacer el Registro Público, pero como ya sabemos, nuestras entidades no se comunican, cayendo la responsabilidad en el contribuyente por ser el interesado en que su información esté correcta.
  4. Los bancos sólo podrán deducir los montos del impuesto de cuentas establecidas o asignadas por el contribuyente para tal fin, en los casos de propiedades con hipotecas.  Si el contribuyente paga directo o se rehúsa a establecer una cuenta para pagar el impuesto por medio del banco, este no puede efectuar la deducción de ninguna otra cuenta que tenga a su nombre.  Lo que debe hacer el banco es notificar a la DGI que el contribuyente no asignó cuenta para impuestos y la entidad tendrá que buscar otro medio de cobro, en caso de que no reciba el pago correspondiente.
  5. Las financieras y cooperativas tendrán que deducir el impuesto de la letra mensual de la hipoteca, lo que, si no aumenta la letra, aumentará la duración de la hipoteca.  En estos casos, es conveniente acercarse a la institución en la que mantienen su hipoteca para revisar su situación y tomar las acciones más convenientes para su caso.
Espero que con estas aclaraciones, despejen algunas de las muchas dudas surgidas por los comentarios y declaraciones de personas que, o no leyeron la normativa o no entendieron lo que leyeron.